domingo, 21 de enero de 2018

El final de una era.

“Bien notas, escudero fiel y legal, las tinieblas desta noche, su estraño silencio, el sordo y confuso estruendo destos árboles, el temeroso ruido de aquella agua en cuya busca venimos, que parece que se despeña y derrumba desde los altos montes de la luna, y aquel incesable golpear que nos hiere y lastima los oídos, las cuales cosas todas juntas, y cada una por sí, son bastantes a infundir miedo, temor y espanto en el pecho del mesmo Marte, cuanto más en aquel que no está acostumbrado a semejantes acontecimientos y aventuras.”
Miguel de Cervantes Saavedra. Don Quijote de la Mancha.

21 de enero de 2018.
No cabe duda alguna de que el Macizo de Peñalara se trata de uno de esos lugares míticos en España (unido a otros varios) donde muchos montañeros y alpinistas han aprendido algunos de los secretos de la montaña, donde se han acumulado vivencias y experiencias en torno a esta montaña, donde se han vivido alegrías y frustraciones, donde se respiraba sabor montañero por cada rincón. Allí te encontrabas al “abuelete” con material caducado, en paralelo al “jovencete” con material a la última, y lo mejor es que los dos querían subir por la misma canal, y probablemente cambiar unas palabras en el camino.


Distancia: 10.79 Km.
Desnivel acumulado: 748 m.


Hoy me quedé al menos preocupado. Ya venía observando el fenómeno desde hace unos años, pero hoy pude vivir su sumun. Trataré de explicarlo.



Cualquier hábitat se caracteriza por la necesidad de mantener un equilibrio, donde todas las especies que comparten espacio mantienen el equilibrio. Hay depredadores, generadores de alimentos, incluso parásitos, pero cada uno hace su papel y al final el hábitat se mantiene.

Así era la Peñalara que yo conocía hasta hace unos años. Pero hoy me he dado cuenta de que el equilibrio se ha roto.




Todo empieza a las 07:30. Manteniendo viejas tradiciones, Buscasombras y el que aquí escribe, se disponen a celebrar una vez más ese año de experiencias que ambos hemos completado. Gran ilusión les acompaña, y muchos recuerdos que rememorar.

Pero algo no funciona … a las 07:20 la carretera está parada, a duras penas consiguen llegar al aparcamiento de Cotos, aparcamos en uno de los tres últimos aparcamientos y observamos el panorama. Los Dioses de la montaña han vuelto a tener compasión de nosotros. Los amigos que venían 5 minutos por detrás no tienen tanta suerte … su mañana de montaña ha terminado a las 07:30 (¡¡pa casa!!).





Desde pequeño conozco la historia del cangrejo americano … una especie que entra hace unos años en los ríos de España, no tiene depredador, y desplaza totalmente al cangrejo autóctono, hasta prácticamente hacerlo desaparecer. En España ya no queda cangrejo autóctono, el cangrejo americano se ha adueñado del hábitat. O te comes el americano, o no comes cangrejo.

En Peñalara, el cangrejo autóctono es el montañero de toda la vida. El cangrejo americano los de los trineos. El hábitat por el que compiten … el aparcamiento de Cotos. Resultado, los de los trineos han echado a los montañeros.







Es impresionante la cantidad de peña con trineos que uno se puede encontrar en Cotos a las 07:30, todos dispuestos a morir y matar por su minuto de gloria con su trineo, inculcando ese objetivo a niños de corta edad que no se explican porque los han levantado a las 6 de la mañana para “ir a la  nieve”. ¡¡Son muchos!!

Entre ellos el aguerrido montañero, lucha por encontrar su plaza de aparcamiento. No puede con tantos, resiste como puede, pero muchos se han rendido, abandonan este hábitat. Abandonan el Macizo de Peñalara.


Muchas veces hemos subido a Peñalara Buscasombras y yo. Cientos de mañanas y tardes habremos recorrido el Circo de la Laguna de Peñalara y el de Cinco Lagunas, cruzando el hombro que separa ambos y mostrando el respeto al gran hito allí ubicado que siempre nos sirvió como referencia, bajo el sol y dentro de la niebla. En este camino, uno se cruzaba con otros montañeros, cada uno de los cuales buscaba “su” pequeño objetivo del día. Desde aquí, por las diversas canales, siempre se acababa en Peñalara, rodeado generalmente de decenas de montañeros.

Lo de este día nos deja perplejos. Un domingo con sol … y nos cruzamos escasamente con cinco montañeros en el circo de Cinco Lagunas. En determinados momentos no se ve ni un montañero. El precario estado en el que nos encontramos el gran hito del hombro, medio derruido, abandonado, era un presagio de lo que allí estaba aconteciendo.





Ya en la cumbre de Peñalara, no hay más de 10 montañeros. Algo inaudito para un domingo soleado con buena nieve. Allí se podían juntar 100 montañeros que entraban y salían de la misma. Hoy no había más de 10, y alguno al que se le veía venir de lejos. Tomando el bocado de rigor, no hay nadie subiendo por las canales de Peñalara. Nada que ver con aquellos días en los que casi le ofrecías chorizo al que asomaba la cabeza a tu vera proveniente de esa canal que no sabías ni que se podía hacer.



¿Qué ha pasado? ¿Por qué está el montañero en peligro de extinción en Peñalara? Le han echado de su hábitat.

Si el montañero tiene que competir contra aquellos de los trineos por una plaza de aparcamiento en Cotos, está abocado a la desaparición. Los de los trineos son muchos, demasiados, sin consideración alguna ni hacia sus propios hijos, sin depredadores que los controlen. Los montañeros, son menos, muchos menos, no pueden luchar contra tantos, simplemente abandonan el hábitat, abandonan Peñalara. Peñalara está siendo abandonada por los montañeros, el montañero se va “a otro sitio”.

El cangrejo americano ha expoliado al cangrejo autóctono.

Entre esta pesadumbre, y afortunados por haber sobrevivido hoy al cangrejo americano, Buscasombras y Trasgu tienen un gran día de montaña. El cangrejo americano no se adentra mucho más allá del aparcamiento que es lo que tiene controlado. Peñalara entera es para aquellos que por la mañana sobrevivieron al cangrejo americano. Somos pocos, pero allí estamos.



La SurEste Clásica ya es un mito. Toda para nosotros, solo nos quedaba disfrutarla. Nieve pescadería, temperatura perfecta, el sol que va y viene. Bonito día de montaña. En soledad.  Solo mi bota llena de agua, después de haber metido el pie en alguna charca, y las dedas próximas a la cangrena, complica algo el asunto. Nada con lo que no se pueda convivir tras escurrir calcetín. El uno gradista se sobrepone a ello.

Momentos de celebración en la cumbre, autocomplacencia y degustar una vez más el entorno que nos rodea completan el día.

Solo quedaba el relajado descenso por Dos Hermanas, observar el estado de la Ceja y volver al mundo del cangrejo americano, para abandonarlo como se pueda.

Eso si … el cangrejo americano abandona el lugar todos a la vez, como llegaron. Te peta la carretera; no creas que te va a resultar fácil volver a tu hogar. Es la forma de castigar al montañero que haya osado sobrevivir a un ambiente tan hostil todo el día.

“La Peñalara que yo conocí me la han cambiado”.


Trasgu’2018.